Lo decimos mucho pero nos vemos poco. La fantasía digital nos hace pensar que tenemos muchos amigos, que estamos conectados con mucha gente pero… lo único real es la distancia. Las plazas, antiguos lugares de encuentro, han sido sustituidas por los centros comerciales y lo que consumimos no consigue llenar el vacío de lo que hemos perdido.

Si te resistes a aceptar todo esto, si no te resignas, te ofrecemos una alternativa. El teatro permite rozarse, compartir experiencias  y comentarlas, mirar a los ojos. Nuestra sala está diseñada para mirar a los ojos. Nos gusta la cercanía, romper distancias, anularlas. Para eso estamos aquí. Nos gusta ser buenos anfitriones y por ello te ofrecemos un teatro cercano. Un teatro que  acoge y te proporciona el estímulo, el impulso, la excusa  para hablar, hablar y hablar.

Porque ya sabes que nos gusta un teatro que da que hablar, que no resbala por los ojos,  que te hace alargar las veladas y prende un fuego alrededor del cual nos juntamos y nos encontramos.

Y si después de ver teatro y hablar tienes la inquietud de ir más allá; si  se ha despertado tu curiosidad y quieres conocer cómo es el teatro por dentro, como buenos anfitriones, queremos animarte a que hagas teatro, a que olvides tus prejuicios o tus miedos y seas valiente. Tu arrojo tendrá recompensa. Hacer teatro no es lo que tú piensas: aprenderse un texto y recitarlo. Hacer teatro es expresarse, jugar  a ser otro. Jugar como cuando éramos niños, sin responsabilidades, arriesgar sin consecuencias. Hacer teatro es convivir, reír juntos, pensar juntos, mirar juntos…

Somos una comunidad teatral que quiere mirarse a los ojos. El año pasado fuisteis más de veinticinco mil personas las que coincidisteis en nuestra sala; más de mil alumnos, entre los tres y los ochenta años, los que os encontrasteis en nuestras aulas.

Comenzamos la temporada, tenemos que vernos.

Acerca del autor