Hay días que querríamos coger el avión y aterrizar en un lugar apartado y exótico… y otros días que pasar la tarde en nuestro sillón envueltos en una manta  es el colmo de la felicidad.

Hay días que decidimos entregarnos a la comida macrobiótica y días que unas patatas fritas son el mayor de nuestros deseos.

Hay días que necesitamos darle marcha al cuerpo y hay días que soñamos con descansar.

Hay veces que necesitamos salir al campo a respirar y disfrutar de los espacios abiertos… y otras veces disfrutamos pasando la  noche en un antro diminuto, pegados a decenas de personas que se disputan por el espacio y el oxígeno.

Hay días que necesitamos que desafíen nuestra inteligencia y días que nuestra mente simplemente necesita volar.

Hay días que queremos escuchar la palabra de un actor y  otros  días esperamos embriagarnos con la poética de un cuerpo o de una imagen.

Por eso,  porque no todos los días son iguales; porque nuestros deseos son diferentes según el  momento; porque creemos que el arte es complejo como la vida y la vida no admite el corsé de una sola idea; porque creemos que el fundamentalismo se alimenta de quienes conducen su vida al dictado de  una sola idea; porque huimos de la repetición y las fórmulas que valen para todo; porque creemos que el arte es creación y la creación está reñida con la uniformidad; porque nos gusta huir del aburrimiento… por todo ello, nos gusta proponeros cosas muy diferentes cada mes, cada semana, cada día.

Sí, ¡viva la diversidad!

 

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