LAR (LA CASA, EL HOGAR)

Durante la primera infancia, el hogar es el lugar de referencia, es el espacio que proporciona protección, seguridad. Es el universo que nos acoge desde nuestro primer aliento y que protege con sus muros el calor que irradian las personas que habitan en él.Es el olor, el tacto de las primeras cosas, su movimiento, los escondites, los secretos guardados, las primeras palabras escuchadas y dichas, la huella de los primeros pasos.

EL ÁRBOL ROJO

La compañía gallega Os Náufragos Teatro produce un espectáculo para toda la familia de títeres y sin palabras que reflexiona e instruye sobre la necesidad de tener esperanza en la vida y el poder de la imaginación. La obra se basa en el álbum gráfico del artista australiano Shaun Tan.

ROJO ESTÁNDAR

Desde el movimiento como fuerza centrífuga y constante durante todo el espectáculo, dos seres opuestos se encuentran en una escena bañada por el surrealismo, donde lo que se presenta como estándar deja de serlo. Los colores marcan su ritmo, su forma de lo vivo, y el amor, guiado por el circo y la danza, es pieza clave durante todo el espectáculo.

CÓMO COMO

“Tenéis que intentar comer de todo, para que vuestros duendes puedan llevar la comida por todo vuestro cuerpo…a la cabeza, a los brazos…por que si no, os pasará como a mí, os pondréis enfermos …como yo. Tendréis que quedaros en cama .. como yo. Tristes y aburridos… como yo. No podréis jugar… como yo..
Y eso sí que es un rollo, os lo digo yo.

NI PALABRA

El país está gobernado por un dictador, Cerato Simple. Una de sus mayores obsesiones es reducir el vocabulario a su máxima expresión. Alega que la gente pierde el tiempo intentando conocer el significado de las palabras; pierde el tiempo intentando encontrar las palabras que más se ajusten a lo que quiere nombrar; pierde tiempo jugando con ellas y su musicalidad; hasta pierde tiempo creando y cantando rimas y poemas. Demasiado tiempo, demasiadas palabras.

¡QUÉ GUSTO DE SUSTO!

Milagrosa Pavorossi se esforzaba en demostrar a su hermano que todos tenemos algo de miedo, aunque sea una pizquita, pero a éste más que miedo le daba risa. Precisamente por un ataque de risa le entró un molesto y pesado hipo…que no había manera de quitar. Hasta que un día, por fin, pensó que buscaría sustos que pudieran ayudarle a acabar con él… ¿Tienes tú un susto para ella?