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Escribir la danza. Una mirada desde la crítica periodística.

MoverMadrid Sala de Teatro Cuarta Pared de MadridLa periodista especializada en danza Mercedes L. Caballero imparte un taller de escritura y crítica de danza dentro del ciclo MoverMadrid vinculado a la visualización del programa doble de La Phármaco. 

Desde este taller, presencial, teórico y práctico, se propone abrazar la palabra para cristalizar el movimiento desde la crítica como género periodístico. Con una frase de Gabriel García Márquez como brújula, “la ética tiene que acompañar al periodista como el zumbido al moscardón”, se trabajará sobre las reglas, discurso y contexto de la crítica o reseña, junto a conceptos como el de conocimiento y distancia, tan necesarios en la figura de quien escribe. Seguramente no hace falta ser periodista para enfrentarse a una crítica, pero la crítica es un género periodístico y con este taller se quiere profesionalizar su ejercicio.

Taller destinado a todas aquellas personas con interés en la danza y en la escritura: estudiantes de periodismo interesados en la danza; profesionales de la danza (intérpretes, creadores, gestores, etc) interesados en la escritura del movimiento; audiencias interesadas en la danza y en el periodismo (con nociones básicas de redacción).

Mercedes L. Caballero Periodista especializada en danza con una trayectoria en medios e instituciones de 20 años. Autora de diversas publicaciones, en la actualidad es miembro de la Academia de las Artes Escénicas y del Consejo editorial de su revista. Fundadora y directora del medio de comunicación especializado en danza UNBLOGDEDANZA

El taller se desarrollaría en dos jornadas presenciales y una tercera jornada, en solitario, en la que se elaborarán las críticas.

  • 1ª Jornada: Presentación y clase teórica sobre la crítica periodística el sábado 11 de enero de 17h30 a 19h30. A continuación se visualizaría el programa doble de La Phármaco que tendrá lugar el mismo día a las 21h. 
  • 2ª Jornada en solitario: El alumnado escribirá sus críticas.
  • 3ª Jornada: al día siguiente, domingo 12 de enero de 12h30 a 14h30, se realizará la sesión de feedback a los alumnos/as de las críticas y corrección en conjunto.

El coste del taller es de 30€ por participante.

Para solicitar plaza en este taller debes enviar tu CV hasta el 27 de diciembre a coordinacion@cuartapared.es indicando en el asunto «Taller de escritura y crítica de danza». El 3 de enero se contactará con los seleccionados y se procederá al pago del taller.

Críticas de las personas participantes:

LUZ ARCAS, UN RETORNO INEVITABLE

La Phármaco, compañía dirigida por Luz Arcas, representó anoche un programa doble con dos de sus obras más emblemáticas dentro del ciclo de danza MoverMadrid, organizado por Lucas Condró y Poliana Lima en colaboración con la Sala Cuarta Pared.

Después de una trayectoria de diez años, Luz Arcas bailó de nuevo Sed erosiona (2012), uno de los solos más importantes de la compañía y dirigió El monstruo de las dos espaldas (2010), el segundo trabajo de esta creadora. Diez años después, la coreógrafa sigue buscando un cuerpo que trascienda y que sea capaz de comunicar.

Ambos montajes indagan en los límites físicos para luego romperlos. Las bailarinas no temen golpear sus rodillas y sus espaldas contra el suelo mientras el público escucha sus respiraciones cansadas. Como si fuese un rito, Luz Arcas convierte su espectáculo en un sacrificio donde el cuerpo es protagonista: dos espaldas separadas que luchan por volver a juntarse o unos brazos que elevan su oración mientras gira sobre sí infinitamente.

El lenguaje de La Phármaco se mueve entre la repetición y la improvisación y constituye un sello de identidad de la compañía que recuerda en esencia a la investigación experimental de la danza post-moderna. El trabajo es intimista y con una gran potencia física. La interpretación del bailarín Papá de Zes –tal vez algo exagerada- supone un contraste con la naturalidad y la simpleza con la que  trabajan su compañera de dúo Danielle Mesquita y Luz Arcas en el solo.

Con un espacio vacío, una bañera, una iluminación minimalista o unos cuerpos desnudos, la creadora consigue transportar a los espectadores a lugares inhóspitos y complejos ubicados entre lo emocional y lo conceptual. La directora parte de personajes mitológicos como Perséfone o Eros (Sed erosiona) o de libros como El Banquete, de Platón (El monstruo de las dos espaldas) para crear dramaturgias asociativas, cuyas imágenes y sensaciones resuenan en los espacios inhabitados entre el individuo y la colectividad, la memoria y el olvido, o el amor y el odio.

Este programa doble, una especie de retorno a los orígenes de La Phármaco, muestra que no es un regreso a una compañía con una forma de hacer diferente, sino un retorno inevitable hacia lo que la directora y el equipo fueron, son y siguen siendo.

El monstruo de las dos espaldas

Coreografía: Luz Arcas y Koke Armero

Intérpretes: Danielle Mesquita y Papá de Zes

Espacio sonoro: Ángel López de la Llave

 

11 de enero de 2020. Sala Cuarta Pared.

 

Sed erosiona

Coreografía: Luz Arcas y Abraham Gragera

Intérprete: Luz Arcas

Dramaturgia, espacio sonoro y vestuario: Abraham Gragera

Voz: Laura Fernández Alcalde

11 de enero de 2020. Sala Cuarta Pared.

Alejandro Martínez

Entre aprender a escribir y contar

El pasado 11 de enero el ciclo Mover Madrid, en Cuarta Pared, convocaba para ver dos piezas de La Pharmaco: Sed erosiona y El monstruo de dos espaldas. Un programa llamado Archivo y Transmisión las recuperaba para ser bailadas después de muchos años con esa idea de que los cuerpos contienen todas las anatomías y todos sus movimientos.

En Sed erosiona se asiste a la construcción de un lenguaje coreográfico. La aparición de las primeras letras, palabras y gramática necesarias para satisfacer la sed de construir frases y poder contar desde un punto de vista personal. En la que cualquier distracción, como podría ser la música, estorba. Por eso es un trabajo casi en silencio, en el que fundamentalmente se oye al cuerpo respirar esforzadamente y golpearse. En cualquier caso, se trata de una narración arrítmica. Una incomodidad que aliviaba, tanto al espectador como a la bailarina, con un final de giros en los que se recuperaba la alegría del baile, de bailar una música.

Es en El monstruo de dos espaldas, trabajo para dos bailarines que pertenezcan a dos tradiciones corporales distintas, donde esa forma de escribir una coreografía adquiere sentido. En ella, dos cuerpos jóvenes y bellos se retan, luchan por hacerse con el otro y, a la vez, transmitirle su energía, su deseo y su placer. Embestidas en las que se infligen daño. Dañar lo que se quiere, a uno mismo y al que uno se quiere atar, coserse de por vida. Cuya compañía a la vez que se necesita, también agobia. Tan bien contado por ese arrastrarse como gusanos y ese empujarse con brusquedad para alejar al otro y alejarse del otro.

El fascinante atractivo de la propuesta no es ajeno a la melancólica música de un chelo tocada en directo que alterna con música ambient enlatada. Aunque, la clave de esta fascinación está en sus dos magníficos bailarines, Danielle Mesquita y el jovencísimo Papá de Zes. Dos cuerpos hermosos, esculturales, que, como si fueran el yin y el yang se agarran, se abrazan, se enroscan el uno en el otro. Convirtiendo la coreografía en un poema de amor carnal y monstruoso, no de dos espaldas, sino de dos cabezas. Una fisicidad mental que construye algo misterioso, más allá de tocarse y rozarse, de echar unos cuantos polvos, de dolerse. El misterio humano que se construye con el paso a dos y con los solos.

 

Sed erosiona

La Pharmaco

Interpretación y coreografía: Luz Arcas y Koke Armero

Espacio sonoro: Illo Muriel

Iluminación: Luis Enrique Soria

Dirección escénica, dramaturgia, vestuario y espacio escénico: Luz Arcas

 

El monstruo de dos espaldas

La Pharmaco

Dirección escénica, dramaturgia, espacio escénico: Luz Arcas

Coreografía: Luz Arcas y Koke Armero

Interpretación: Danielle Mesquita y Papá de Zes

Espacio sonoro, cello y electrónica: Ángel López De La Llave

Iluminación: Jorge Colomer

Una vuelta al origen de la Phármaco

Arturo Morán De La Calle

Programa doble, La Phármaco: Sed erosiona. Coreografía e interpretación de Luz Arcas. El monstruo de las dos espaldas. Coreografía de Luz Arcas y Kore Armero, interpretado por Danielle Mesquita y Papá de Zes, espacio sonoro por Ángel López de la Llave.

Lo animal, lo pasional, lo terrestre y lo divino son atribuciones propias de la mitología griega que coreografiadas por la mirada poética de la sólida Phármaco producen un imaginario corpóreo digno de retratar y almacenar en la memoria.

El programa combinado mostrado en el icónico espacio de la cuarta pared presenta dos piezas que abordan vivencias y narrativas distintas, pero cuyo medio y movimiento para lograrlo se acarician en matices y formas compartidas.

Ambas hablan desde la pureza discursiva, sin sombras ni velados que enturbien lo que se cuenta. Cercana y seductiva la secuencia nos atrae hacia estadios del alma reconocibles por su gramática corporal. Que, ahondando en nuestros cuerpos, llegan a acompasar nuestras palpitaciones para imbuirnos en ese devenir que las integrantes parecen vivir.

Sed erosiona (2012) se abre con una atmósfera cargada de cierto humazo que al pasar de los minutos adquirirá la identidad de un papel terciario, cuyo recuerdo perdurará. Esta creación, insigne de la obra de Arcas, conforma un esfuerzo intangible en cuanto a lo duro y sobrepasado de su ejecución. La intérprete conduce por una ondulación ritualista hacia la verdad de su ser, sin olvidar los encorsetamientos que aquí se reflejan en técnicas dancísticas académicas. Así podemos distinguir pasos titubeantes que emulan el endehors del Rey Sol, o braceos y zapateos de tradición mas regional.  Todo ello aderezado por un acompañamiento músico vocal, tan rítmico como sus pausas, que viene a hidratar aquellos pasajes más desgarradores de la pieza. En definitiva, una entrega total de perseverancia, sudor y búsqueda, velada con cierto aire de ensoñación.

El monstruo de las dos espaldas (2010) conforma sorprendentemente la segunda pieza de este programa habitada por dos nuevas intérpretes cuyo ritmo percutivo, dramático y respiratorio presenta poso de estudio acerca de las formas originales de Arcas.

Tras un descanso forzosamente desalojado, las miradas se aferran a lo tangible de una escenografía compuesta de una bombilla que acota el espacio sobre bañera y mesa con ordenados objetos encima, y un cello.

Estamos quizá ante la pieza más fotogénica de la noche, pues ambos cuerpos coreografían imágenes que hablan, desde la cotidianeidad, acerca de lo evolutivo del amor. Ambas se buscan, se analizan, se pelean y se necesitan, trabajando en comunión por medio del contact para equilibrar la sustentación de un proyecto común. Destaca la dura y dolorosa escena de zurcida unión que atraviesa sus poros en hiriente y punzante comunicación.

“La Phármaco, cuerpos salvajes que mueven la danza”

El ciclo de danza Mover Madrid que organizan en colaboración la Cuarta Pared, Poliana Lima y Lucas Condró, regala un programa doble con dos trabajos potentes  de la artista malagueña Luz Arcas, responsable de los espectáculos de la cía. La Phármaco.

La primer pieza que se interpreta es Sed erosiona, un solo dirigido por Luz Arcas y Abraham Gragera, interpretado por la misma Arcas con una destreza y organicidad innegables. La creación nació en 2009 y parece haber trascendido en el tiempo. Aunque la puesta original incluía la voz de una soprano en escena, la ejecutante está muy bien  acompañada después de casi quince minutos en silencio, por música tradicional de Cerdeña, Manuel de Falla, Bach y la adecuada atmósfera que genera la puesta de luces de Jorge Colomer. En tres actos, el movimiento se aleja de lo convencional, encarnándose en algo mitológico con reminiscencias de la danza hindú y del flamenco. Destaca la presencia de un cuerpo intuitivo, erosionado, que trabaja diversas calidades de movimiento. Un vestido negro, el cuerpo semi desnudo a punto de alzar vuelo, un par de zapatos granate que golpean en la tierra y el sonido animal de una respiración fragmentada, parecen ser elementos más que suficientes para generar un lenguaje plagado de dolor y fisicidad dinámica.

Después de quince minutos de intermedio, se representa El monstruo de las dos espaldas del año 2011, un dúo de los coreógrafos Luz Arcas y Koke Armero con música de Ángel López de la Llave. Este íntimo montaje plagado de poesía en gran parte gracias al violonchelo, presenta a dos seres unidos por la espalda, cada uno mirando a un horizonte diverso, luchando por una individualidad para la que no están preparados. Es por esto que al fragmentarse esta alianza de lo colectivo se les ve como peces fuera del agua y la búsqueda por relacionarse es cada vez más frustrante, llegando incluso a la desesperación. Aparecen instantes mágicos de entendimiento en los que lo teatral se expande más allá de lo coreográfico como la metáfora de la unión a través de esos finos hilos casi invisibles que les unen. Danielle Mezquita y Papá de Zes se entregan en cuerpo y psique pero desde lugares antagónicos a un acto algo predecible. Una danza indomable, el cuerpo feroz, que puede ser cruel o sabio, en síntesis, el cuerpo humano.

 

Sed erosiona El monstruo de las dos espaldas
Dirección escénica Luz Arcas y Abraham Gragera Luz Arcas
Coreografía Luz Arcas Luz Arcas y Koke Armero
Dramaturgia Abraham Gragera Luz Arcas
Intérprete/s Luz Arcas Danielle Mezquita y Papá de Zes
Música Collage Manuel de Falla, Bach y

música tradicional

Ángel López de la Llave

 

CAROLINA TOUCEDA FICHAS ARTÍSICAS DE LOS ESPECTACULOS

Dolor y euforia de una retrospectiva

 

SED EROSIONA Ficha artística actual

Dirección escénica: Luz Arcas y Abraham Gragera

Interpretación y coreografía: Luz Arcas

 

EL MONSTRUO DE LAS DOS ESPALDAS Ficha artística actual

Dirección escénica, dramaturgia, espacio escénico: Luz Arcas

Coreografía: Luz Arcas y Koke Armero

Interpretación: Danielle Mesquita y Papá de Zes

Espacio sonoro, cello y electrónica: Ángel López de La Llave

 

El ciclo de danza, Mover Madrid, inicia su serie de presentaciones con un programa doble de La Phármaco. Para esta ocasión se le ha propuesto a Luz Arcas, coreógrafa, intérprete y directora de la compañía, llevar a escena dos obras que forman parte del comienzo de su proceso como creadora.

Un cuerpo femenino, el de la bailarina y coreógrafa, construye un espacio sonoro a partir de su contacto agresivo con el piso y de los sonidos producidos por su respiración. La repetición constante de movimientos enérgicos, fuertes y contraídos para luego relajar, producen la imagen de dolor físico y emocional que está presente en todo el solo que abrió el programa doble.

Si bien, en la primera pieza (Sed erosiona) hay referentes de la danza clásica, el flamenco y la danza de los derviches que forman parte del lenguaje coreográfico, en la segunda pieza (El monstruo de las dos espaldas), hay total despojo de estos códigos. Dos cuerpos, femenino-masculino, desnudos-semidesnudos, y acompañados por un músico, desde el juego en pareja e individual, establecen acuerdos y desacuerdos, creando así, una narrativa de las acciones físicas y los estados emocionales que implican la agresividad como forma de comunicación con el propio cuerpo, los otros cuerpos y el entorno. Esta poética une ambas coreografías.

 

Eric Urriola

La incómoda verdad de la Phármaco

Por Sol Acuña

12 de enero 2020

Sed Erosiona. Dirección escénica: Luz Arcas y Abraham Gragera

Interpretación y coreografía: Luz Arcas

Iluminación: Jorge Colomer

 

Monstruo de las dos Espaldas. Dirección escénica, dramaturgia, espacio escénico: Luz Arcas Coreografía: Luz Arcas y Koke Armero

Intérpretes: Danielle Mesquita y Papá de Zes

Espacio Sonoro, cello y electrónica: Angel López de la Llave.

Iluminación: Jorge Colomer

 

El pasado sábado 11 de enero, la compañía madrileña de danza contemporánea, La Phármaco presentó El Monstruo de las dos Espaldas y Sed Erosiona, una recreación de dos piezas que vieron la luz en el año 2010 y 2012 respectivamente, en medio de los inicios de la compañía y en las cuales vemos la clara firma de Luz Arcas en su labor de fundadora, directora escénica, intérprete, dramaturga y coreógrafa. Ambas obras estan claramente hermanadas en su discurso de caídas abruptas y dolorosas, expresiones de desesperación, desnudez y emisiones frustradas.

Se presentó en primer lugar y en un acertado orden alterado del programa, Sed Erosiona. Este solo interpretado y coreografiado por Arcas remembra un lenguaje dancístico de origen ergonómico, como el de un bebe pequeño espejado en su antítesis. Situado en la sobriedad tenue de la iluminación que le acompañaba y un lúgubre muro abandonado como telón de fondo, Arcas dinamiza la pieza poniéndose sus ruidosos zapatos rojos para bailar en silencio y se los quita para llevarnos a movimientos no percutivos pero sí llenos de sonidos aislados, acompañada solo ocasionalmente por una voz de canto lírico. Extremidades pesadas, una cierta violencia auto infligida y heredada son tiempo en una metamorfosis hacia una semidesnudez de casi grotesco sello visual cuyo clímax de aparente liberación corpórea, vuelve al punto cero. El cuerpo está incómodo, y nos lo rebela. Está harto de ser y nos lo transmite, quiere quitarse algo y el espectador resta impotente, se despoja de todo pero sigue ahí ya inerte, y resignado.

La segunda pieza, El Monstruo de las dos Espaldas inició tras un demasiado largo descanso de quince minutos. Una coreografía basada en el mito del Andrógino narrado por Aristófanes en el Banquete de Platón en la que Danielle Mesquita y Papá de Zes pegados irremediablemente por sus cuerpos, se engranaron en una terrible lucha de poder llena de pulsiones, erotismo y primitividad. Desnudos en espacios no supuestamente permitidos y austeramente vestidos en la bañera, se extasian, se hieren, se sanan y se aman con las melodías de Angel López, siempre presente en escena. Una propuesta que sugiere la incómoda verdad de que el deseo no nace de un lugar ideal sino más bien de uno atroz y hasta perverso, un deseo sin género que al finalizar la obra, deja la sala con olor a sexo. Cabe destacar la extraordinaria interpretación y técnica de De Zes, siempre comedido pero expresivo a más no poder aunque es de aplaudir la gran valentía que en todo aspecto requirieron ambos intérpretes para llevar a cabo tan atrevida propuesta.

Ser (humano) erosiona

Por Teresa Bazarra

La Sala Cuarta Pared es uno de esos escenarios donde se escucha la respiración del artista. Donde cada golpe del suelo contra su codo, rodilla o mano resuena y hasta duele. Es el escenario perfecto para el doble programa de La Phármaco: la compañía trabaja con tal entrega física y potencialidad que una sala pequeña no hace sino dejar a nadie sin escapatoria.

En la primera pieza, Sed erosiona, Luz Arcas parece entregar su cuerpo y convertirlo en lenguaje físico del tiempo. A partir de ese momento deja de ser una bailarina al uso, y pone su anatomía al servicio de toda una civilización, de su memoria y el porvenir. Esta misión se traduce en el intenso trabajo físico de la coreógrafa e intérprete, que huye de lo acabado o estilizado. A pesar de las referencias a distintos tipos de danzas tradicionales, Sed erosiona se muestra intencionadamente arrítmica y desapegada de todo canon.

Y es que lo que distingue a La Phármaco es un constante rechazo a la individualidad: cuando la bailarina trabaja sola, su cuerpo no responde ante ella, sino que se erige como la voz de toda una comunidad. Cuando la pieza termina, el silencio brutal que la ha dominado en su mayoría da paso a una música clásica chocante, pero que remite a la idea de sistema y progreso. Es entonces, cuando Luz empieza a girar sobre sí misma, cuando su cuerpo se convierte en la máxima expresión de la civilización. Una civilización egocéntrica y limitada por un sistema. Justo como la nuestra.

Y así, al igual que La Phármaco huye de esta individualidad, recupera la reflexión sobre lo “andrógino” y el origen de los dos sexos en la segunda pieza, El monstruo de las dos espaldas. En ella sigue predominando la sensación de génesis, del ser humano en su forma más primitiva y salvaje. Por ello la calidad de movimiento de la bailarina, Mesquita, resulta más orgánica y brutal que la de su compañero, Papá de Zes, cuyos movimientos proceden de la conciencia más que de las entrañas, rozando lo artificial. Sin embargo, la grandeza de esta compañía empapa también la segunda pieza: enfrenta a la audiencia con lo más humano, con una anatomía desnuda y dolorida; y lo convierte precisamente en lo contrario, en formas e imágenes que nada tienen de antropomórfico. Lejos del concepto apolíneo del ser humano, La Phármaco lo presenta en su versión más dionisíaca, con cuerpos que no pretenden ser ágiles; sino que pesan, entorpecen, retumban.

 

FICHA ARTÍSTICA

SED EROSIONA

Interpretación y Coreografía: Luz Arcas

Iluminación: Jorge Colomer

Fotografía: Celia Mondéjar y Raúl

Dirección y Dramaturgia: Luz Arcas y Abraham Gragera

 

EL MOSNTRUO DE LAS DOS ESPALDAS

Coreografía: Luz Arcas y Koke Armero

Interpretación: Arthur Bernard y Paula Montoya / Danielle Mesquita y Papá de Zes

Espacio Sonoro: Illo Muriel Iluminación: Luis Enrique Soria Fotografía: Gustavo Rebollo Dirección y Dramaturgia: Luz Arcas

FECHAS: 11 de enero desde las 17h30 y domingo 12 de enero de 12h30 a 14h30.
PRECIO: 30€. SOLICITUD DE INSCRIPCIÓN: hasta el 27 de diciembre de 2019.  COMUNICACIÓN DE LOS SELECCIONADOS: 3 de enero de 2020.  *Plazas limitadas.
GÉNERO: Taller de escritura y crítica de danza.