40 años + 1. Murmullo vuelve para celebrar la Sala Cuarta Pared
Murmullo nació hace un año, dentro del Tríptico La vida de Cuarta Pared. Nació ya con vocación de vuelo. Nació cantando. Rompió su cascarón al calor de los focos y las gentes maravillosas de una sala fundamental para las artes escénicas de la ciudad, que cumplía en aquel momento 40 años.
La propuesta del tríptico que hacía la Cuarta era tan amplia y generosa como parece: tres directoras haciendo tres proyectos sobre la vida, trabajando mano a mano con distintxs dramaturgxs. En nuestro caso, Hablar sobre la vida, era hablar sobre la amistad. Hablar sobre la vida era ponernos en contacto con todo lo que nos recuerda que estamos vivxs. Por ejemplo, la muerte de una persona cercana. Así que hablar sobre la vida era también hablar sobre la muerte, sobre cómo nos ayuda a vivirnos.
Ahora se cumple un año de aquel estreno.
Recordamos con ilusión aquellas tres semanas en que la Sala se llenó, en que el público se reunía a ambos lados de una mesa donde cuatro amigxs recuerdan la ausencia de Simón, el querido Simón, y lo hacen contando un cuento (El coloquio de los pájaros), y cosas que vivieron juntxs, y bailando, y emborrachándose, y llorando a lágrima viva, y partiéndose de risa.
Otros lo vieron, llamaron a terceros y mantuvieron caliente este nido en que crecía esta bandada de pájaros.
Murmullo lleva ya un año volando. Ha crecido, ha cambiado de forma, pero continúa su vuelo siempre en bandada. Volamos juntxs y felices, visitamos nuevos nidos.
A menudo, la obra tiene que adaptarse a espacios más pequeños o más grandes, hacerse de modo distinto, presentarse en un solo frente (y no en dos, como fue montada). En cada lugar, estos pájaros nuestros son mirados y sostenidos de manera distinta, y eso nos da nuevas lecciones de vuelo. Aunque la gira es un viaje intenso, siempre nos domina este enorme deseo de volar juntxs.
Cada función se nutre de esas miradas, cada función es una experiencia compartida que no volverá a repetirse, con un grupo de gente que solo coincide en esa función, que ,parafraseando al poeta: “invitamos a nuestro vuelo, para surcar juntxs el mismo cielo”.
Ahora, después de un año, estamos de vuelta.
Volvemos al nido. Volvemos a Cuarta Pared, al nido que nos vio nacer, que nos alumbró y nos dio calor. Tenemos más horas de vuelo, más experiencia y estamos enormemente agradecidxs. Volvemos a casa, y estamos deseando volver a compartir esta función tal como fue montada. Larga vida a Murmullo y larga vida a la Cuarta.
Aitana Sar y Miguel Valentín




