¡QUÉ GUSTO DE SUSTO!
Milagrosa Pavorossi se esforzaba en demostrar a su hermano que todos tenemos algo de miedo, aunque sea una pizquita, pero a éste más que miedo le daba risa. Precisamente por un ataque de risa le entró un molesto y pesado hipo…que no había manera de quitar. Hasta que un día, por fin, pensó que buscaría sustos que pudieran ayudarle a acabar con él… ¿Tienes tú un susto para ella?




